OTRA INJUSTICIA MÁS: CASSANDRA VERA

Hacía mucho tiempo que no escribía en el blog porque a pesar de la tentación por alguna noticia o motivo en concreto, siempre aparecía alguien que posteaba por algún sitio y con el que me encontraba en sintonía. Así que para qué molestarse.

Pero con este caso de Cassandra Vera que ha sido sentenciada por un juez a 1 año de cárcel, con las consecuencias que esta pena traerá a la joven cuyas perspectivas de futuro han sido segadas bajo sus pies de un solo tajo. Y se han quedado tan tranquilos. Y dormirán todas las noche.

Presentar por el señor fiscal una niñería como un delito de enaltecimiento del terrorismo es poco menos que una auténtica aberración.

Algunos que ya tenemos una edad (o mucha edad) y que nos hemos comido la famosa ‘mili’ y que para rizar el rizo, nos ha tocado la época del atentado de Carrero Blanco y por si fuera poco, sirviendo en un batallón de los llamado entonces “de intervención inmediata” que nos armaron hasta los dientes con pistola al cinto (suboficiales para arriba) y el consabido Cetme  más dos cargadores y un chorro de órdenes de hacer fuego ante cualquier contingencia. Durante tres días de alerta máxima y dormir con las botas puestas y la ‘novia’ –así llamábamos al cetme- al lado, ya vimos nacer los primeros chistes. Y es que la imaginación española es rápida de acción y aguda como un dardo; y se extendieron como la pólvora en corrillos de amigos y reuniones familiares, recorriendo la geografía de punta a punta. Y doy fe de que en aquellos tiempos las noticias no corrían como ahora. Pero corrían mucho.

Estábamos en la carrera por el predominio del espacio. En España las cosas parecían que querían cambiar. Los partidos de izquierdas empezaban a mostrar el sombrero con una caña (lo de la caña es por si se escapaba algún tiro), pero ya lo enseñaban. Los sindicatos empezaron su pujanza sorteándose al obrero. Y circulaban los chistes de Carrero Blanco. Del Almirante astronauta y de aquel señor bajito con bigote al que tanto amaba el pueblo. Y no pasó nada. Hasta Tip y Coll aprovecharon el tirón mediático para esparcimiento popular.

Ahora, después de 44 años, viene un fiscal (iba a escribir a continuación ‘de los cojones’, pero no lo hago) con no se qué argumentos para que el señor juez (juez = señor que imparte justicia. En algunos casos) condene a una joven a 1 año de cárcel –que no va a ir- y a las consecuencias que eso conlleva. Ficha policial, antecedentes penales, sin acceso a becas estatales, limitación de acceso a ciertas profesiones y morro torcido de muchas ventanillas a las que se pueda acercar.

¡Después de 44 años! Incluso cuando hay declaraciones de los descendientes del Almirante que han manifestado que no se sienten ofendidos. ¡Pero en qué país vivimos!

España ya ha llorado durante muchísimos años las consecuencias del terrorismo. Ha sentido como propias a las victimas y el dolor no tiene colores. Ahora dejemos ya de comparar este hecho concreto con enaltecimiento del terrorismo. Tenemos otros problemas más importantes y entre ellos la necesidad de que la justicia se imparta como toca: con equidad. Que ya estamos hasta el moño de tanto mangante sin memoria, tanta ‘justicia’ tendenciosa, tanto fiscal sin norte o medio abogado defensor, jueces con etiqueta de P.V.P. y gobierno manipulador, abrigo de sinvergüenzas y de indultos ‘especiales’.

Ya está bien señores y señorías, ¡ya está bien!

 

 

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