¿NO ES VERDAD ÁNGEL DE AMOR…

No acostumbro mucho –o casi nada- a escribir cosas de política, pero es que llevamos tanto tiempo viendo como casi cada día alguno de nuestros políticos es imputado, investigado, o como lo queramos llamar hoy y que en el fondo en la calle decimos que está ‘pringao’ en alguna o varias de las múltiples variedades delictivas a las que sólo el poder tiene acceso. Los demás, gente de la calle, a lo máximo que llegamos es a ‘cagarnos en dios’  o ‘cantar cancioncillas que casi nadie escucha’ o ‘gastarnos una miseria con una tarjeta de crédito que no es nuestra’. Y encima no tenemos ‘padrinos’ que le digan al juez de turno que eso no es para tanto. Y se paga. Y se paga caro. Pero en menos que canta un gallo.

Mientras tanto aquellos de nuestros representantes, del gobierno o de la oposición,  esos imputados, investigados, acusados que siguen esperando juicio o sentencia o aplicación de ésta, siguen campando a sus anchas por ahí (y por aquí y por allá) más telendos que dios.

Hoy la noticia ha sido la detención de Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro, expresidente de la Generalidad Valenciana y más y más cargos representativos del pueblo que ha ostentado y que no me da la gana enumerar aquí. Ahora, mejor dicho, hasta ahora Delegado de Asuntos Públicos de Telefónica, cargo que venía desempeñando en virtud (iba a decir que por méritos obtenidos) de las conocidas ‘Puertas Giratorias’. Mi mamá (q.e.p.d.) hubiese dicho: “Otro que de la cueva sale”. Sin embargo otras personas que ante la opinión pública han sido colaboradoras necesarias para la consecución de un delito, ni han sido despedidas de la entidad bancaria en la que trabajan ni ante un tribunal, ni ante el ‘fiscal defensor’ han resultado culpables. Otros van en bicicleta por Suiza.

Y así se está escribiendo la historia poco a poco de nuestra democracia y que aún no ha terminado. Renglones llenos de apuntes de sinvergüenzas, ladrones del pueblo, mangantes de poco o mucha monta, colaboradores necesarios, connivencia de ciertos jueces (los que no ceden ante las presiones políticas los apartan de los procesos o los denigran de cualquier forma). No todos los jueces ceden a las presiones afortunadamente, que todo hay que decirlo. Éstas son las bases en los que se sustenta nuestra democracia y que recordando el título de un famoso libro podría decir que estos son ‘Los Pilares de la Tierra’, de nuestra tierra, nación, país, reino, a elegir. Y luego dicen que el pueblo está desengañado de los políticos… Si, pero a la hora de votar, más de lo mismo. Que contento se va a poner el señor Albert Rivera de la formación ‘naranja’ que le van a llover votos y afiliados del PP.

El pueblo se está movilizando y despertando del largo letargo; empezando por los viejos, jubilados que ahora deberían disfrutar de sus nietos y andan manifestándose por las ciudades. Pero falta más gente que defienda España, una nación saqueada por corruptos y con leyes que solamente protegen a los poderosos y coartan libertades de todo tipo y donde parte del poder lo ostenta una religión, credo que pagamos todos los españoles. Recuerde el alma dormida -con permiso de D. Jorge Manrique-, de aquellos responsables de hacer cumplir la Constitución que en el Art. 16 que habla de la Libertad ideológica y religiosa, expresa clarito en 3 puntos como se espera que sea España. Y no lo es.

Dijo el Rey en un mensaje navideño que: “…todos somos iguales ante la Ley…” y algunos con el debido respeto naturalmente, diríamos: “una mierda pinchada en un palo”.

 

PD: Siguiendo el texto del encabezamiento: …

Que en ésta apartada orilla

Se ha cagado una chiquilla

Y hasta aquí llega el olor?

      Versión libre como se puede observar.

 

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REFLEXIONES SOBRE EL QUIJOTE Y OTRAS HIERBAS

Toma 1:                               ¡¡¡ Acción!!!

Aquí andaba yo conmigo mismo y mis introspecciones aprendiendo lo curiosa que es la vida y los giros que este mundo nuestro da sumergiéndonos en sus gélidas aguas. Y al final estamos en el punto de partida. Y así me encuentro ahora, sólo que con 66 añacos.

El Quijote, uno de los libros más universales que se hayan escrito, estudiado, analizado por montones de eruditos, pienso que en nuestro país no ha sido lo suficientemente hojeado –no digo ya leído entero- por los paisanos. En mi caso, y presumo de ello, debo manifestar que sí que lo leí completo a pesar de lo incómodo de su manejo y su peso (son 4,7 kg), por lo que tuve que usar un atril. Hay en el mercado volúmenes más ligeros pero el mío es así.

Dicho así, la cosa no reviste mayor importancia si no fuera porque el mundo sigue girando y mire usted por dónde, como de improviso, me encuentro con D. Antonio Mendoza Mendoza, autor del libro de investigación “El Regocijo de las Musas” y recuerden ustedes este nombre porque más adelante me referiré a él.  Esta frase –no es literal- es empleada por el autor en su obra en alguna ocasión.

Pero voy a los albores. Nací en la manchega localidad de Alcázar de San Juan (CR) y yo diría que por casualidad, aunque más bien fue por proximidad puesto que mi padre desempeñaba su profesión de ferroviario en la estación próxima de Cinco Casas así que cuando mamá se puso de parto, hubieron de desplazarse hasta Alcázar a esperar a la cigüeña.

Ya ha quedado dicho que papá era ferroviario y como consecuencia durante su vida laboral anduvimos de localidad en localidad, viviendo casi siempre en las estaciones cuando tenían vivienda habitable, bueno, digamos más o menos, ya que en unas no había luz ni agua y en otras teníamos luz, pero no agua. Y tales eran las cosas en la Renfe por aquella época, que por supuesto no había cuarto de aseo. Pero todo esto ya es otro cuento.

Otra estación que recuerdo puesto que ya tendría unos 5 años, fue la de Minateda (AB), que se encuentra al sur de Hellín (AB), localidad que vio nacer a mi hermano Carlos Enrique (q.e.p.d.) y por los mismos motivos que el que suscribe. Hellín es la ciudad más próxima a Minateda así que mamá, de nuevo, se montó en el tren y a alumbrar a Carlitos. Mari Ángeles y yo hemos podido visitar Minateda después de más de 50 años.

El siguiente traslado se produjo cuando cumplí los 7 años al ser destinado papá a La Villa de Don Fadrique (TO) estación ubicada en el ramal ferroviario que une Villacañas y Quintanar de la Orden. Que por cierto y como anécdota, papá tuvo que ‘pelearse’ bastante con la jefatura de zona para conseguir que nos hicieran en la vivienda de la estación un cuarto de aseo. ¡Todo un lujo!

El nuevo traslado llegó 9 años después, cuando se iba a producir el cierre de este ramal. Yo ya contaba con 16 añitos y el salto fue grande.

De nuevo con los enseres en un vagón aparecimos en Alcoy (A), ciudad que para la familia produjo una especie de trastorno mental, puesto que era una gran ciudad moderna, industrial y ¡hablaban otro idioma! El choque fue brutal. Y tenían autobuses urbanos. ¡Que lujazo, ché! Pero aquí estuvimos poco tiempo; algo más de 2 años.

El siguiente destino, Cartagena (MU), también nos supuso un importante impacto cultural. Tenía yo 18 años y papá ya me dejaba fumar. Aquí permanecí hasta poco antes de irme a la “mili” (que la hice entre Alicante, Cartagena y Paterna). En esta hermosa ciudad ya se produjo mi emancipación. Me fui a trabajar a Barcelona.

El periplo familiar, aunque aquí no termina,  ya no es tan relevante. Papá se jubila en Cartagena, Carlos se macha a El Ferrol, yo estoy en Barcelona, así que las historias se van escribiendo en diferentes libros.

Bueno, ¿y a qué viene todo este rollo? ¡Ah, pues porque es mi rollo! Y éstas son las otras hierbas.

Los contactos de la familia que se mantuvieron vivos siempre fueron con amigos y conocidos de La Villa de Don Fadrique. Podrían pasar años sin vernos, pero todos llevábamos en nuestro corazón a aquella gente. Pero ya continuará el relato de esta pequeña aventura personal por mi vida en otro momento y cómo el mundo, la suerte, el destino, como lo queramos llamar, se confabula para alcanzar sus objetivos. Así que…ya hablamos en otro momento.

-¡Hasta luego Zumba Solo!

-¡Hasta luego Pepe, ya iremos hablando!

Miguel de Cervantes Saavedra