HACER EL PINGÜINO O CON LOS PANTALONES POR LOS TOBILLOS

Esto es un hecho probado y cualquiera puede experimentar, tanto ellas como ellos. Correr en esa situación es como hacerlo tal que un pingüino. No se avanza mucho, es hilarante y grotesco.

Hoy estuve tomando mi café como casi cada día y me acerqué a una mesa de la que se habían levantado unos comensales y recogí el diario para entretenerme hojeándolo. Y no me he podido resistir a comentar el detalle que he observado en este ratito. Aparte de los titulares que uno puede ir leyendo y el desarrollo del encabezado – caso de que apetezca seguir leyendo- he reparado en una cosa interesante y sin querer buscar los tres pies al gato. Abro el periódico y comienzo mi repaso a la actualidad: “Bankia vende por 3.5 millones…” “Se abre juicio oral por el accidente de…” “El Brexit reduce…” “La Ministra de Hacienda retrasa…” “El juicio por el accidente del metro se celebrará…” “El importador de setas…” “Los agricultores denuncian…” “El ejecutivo centra su estrategia…” “La Comisión parlamentaria de la Caja B…” “Maduro…”

Así voy pasando hojas hasta que llego a los deportes, bueno, mejor dicho, al fútbol. ¿Y qué me encuentro? ¡Ah, pues algo muy interesante! Al menos para mí. ¡En esas hojas encuentro miguitas de pan! Además de manchas de aceite y algunas cascarillas de cacahuete. Bueno, ¿y qué?, preguntarán algunos (que a mí me da igual si lo preguntan o no), porque yo no me pregunto que qué querrá decir esto. La respuesta la voy a anotar ahora mismo.

Lo primero que me ha recordado este rastro que he mencionado es aquello de que “si hay humo, es que hay fuego” o “si hay colillas de cigarrillos, es que aquí se ha fumado”. Supongo que alguien de los ocupantes de la mesa ha hojeado el periódico y al llegar a las páginas de deportes –insisto, fútbol- se ha recreado bastante más en los escritos. Habrá comentado con los contertulios, entre bocado y trago, las noticias servidas en esta sección, provocando una amena charla participativa que ha sido la culpable de que se amontonen las migas caídas del bocata y las huellas de aceite de no limpiarse las manos de la grasa del relleno del bocadillo. Allá cada cual con sus migas y sus grasas, que eso no me interesa. Porque el meollo de esta circunstancia, a mis cortas entendederas, es que aquel lector –o quizá pasador de hojas- fuera directamente a la sección de deportes (léase fútbol) regodeándose en su contenido. Y es que en este país no hay nada más importante que el fútbol (y los toros) para mantener al pueblo con los sentidos dormidos y ajenos a todo acontecimiento que no tenga que ver con aquel deporte. Esta estrategia no es de tiempos actuales, pues ya viene de muy antiguo. No me refiero sólo a la ‘información’ escrita sino a cualquier forma de comunicación o información, tales como televisiones, radios, redes sociales. Las conocidas fake news que cada día nos bombardean y que nos las tragamos sin tan siquiera pestañear. Si nos muestran una briqueta diciendo que es de un blanco níveo… ¡zas, para dentro y ya está!

En estos tiempos que corren y en los que se aproximan deberemos tener los ojos bien abiertos porque después, cuando nos apercibamos de lo ocurrido, ya tendremos los pantalones por los tobillos (con el culo al aire) y correr ya no servirá de nada.

Así que me voy a apretar el cinturón (¿más?) no vaya a ser que se me caigan los míos. 

Yo no lo haría…pero ‘ca uno es ca uno’