DON TANCREDO Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

Estoy bastante cabreado, enojado y  asqueado de todo lo que estamos oyendo por los medios de comunicación y que salen de las bocas de los candidatos a la presidencia del Gobierno. Espero no ser el único que se encuentra en estos estados de ánimo.

Me gustaría, sinceramente, que cuando leo o escucho noticias o declaraciones de esta gente pudiera enterarme de sus propuestas para gobernar este país en el que tanto gusta el enfrentamiento y la descalificación. Pero como es de esperar no es así, salvo excepciones. Aquí se insulta y se ponderan las noticias falsas (esas que, ‘ahora que sabemos hablar inglés’, se llaman fake news); aquí que la forma más fácil de hablar por los micrófonos de los medios es el insulto al adversario, la descalificación, el “y tu más”, el despellejamiento, el continuo machacar al contrario para que nos enteremos de qué terrible es lo que ocurriría en este país en caso de que, estos o los otros, ganaran las elecciones. ¿Quiénes se acuerdan de la justicia social, de la sanidad pública, de la enseñanza, de nuestros hijos emigrados para buscar su pan, de los parados, pensionistas, dependientes y enfermos? Y una extensa relación que reclama el bienestar social para que esta clase media empobrecida cada día más no termine por extinguirse. ¿Seremos pronto un país de ricos muy ricos y pobres extremadamente pobres?

Nos están enfrentando con nuestros familiares, amigos, convecinos, paisanos y con todo aquel que no esté de acuerdo con nuestras ideas. Terminando las discusiones, si no en batallas campales, en los famosos ‘vete a tomar por culo’, ‘tú lo que eres es gilipollas’ y otras lindezas que nos salen de la boca – espero que no del alma- y que tienen como resultado que no nos hablemos en una larga temporada.

Pero no nos hemos enterado –porque nadie nos molestamos- en buscar información de cuales son los Programas Electorales de cada partido que concurre a las elecciones. Nadie contrastamos sus propuestas ni comparamos con otros partidos de similares o de contrapuestos proyectos. ¿Quizá estamos viendo el futbol? O puede que estemos discutiendo en el bar con algunos espontáneos que hemos pillado distraídos. Y es que los bares son ágoras de sapiencia.

Y llegarán las elecciones legislativas del 28 de abril -que ya no queda nada- y nos encontraremos haciendo de Don Tancredo, quietos como palos y sin ejercer nuestro derecho al voto porque no sabremos qué papeleta querríamos depositar. ¡Ah! pero eso si, volveremos al bar a comentar los resultados de la jugada y a seguir dando por saco al prójimo. ¿Es que no te das cuenta que si no votas no tienes ni derecho a juzgar los resultados? Bájate de tu pedestal artificial, arriésgate y ejerce tu derecho al voto. Si no gana el partido que más se acerca a tus ideas, al menos has participado y entonces puedes ir al ‘ágora’ a departir con los colegas y recuerda el dicho aquel de “las penas, con pan son menos” (siempre y cuando tu pan no te lo quiten de la boca aquellos de los cuales ya te están avisando).

Ya hablaremos el día 29. O no.

Cuidado con aquello del “Pinto, pinto, gorgorito…”