TOMA UN CIGARRILLO

Esto fue publicado en mayo del 2016 en mi facebook, pero me apetece un montón ponerlo aquí. Creo que muchos de los fumadores (especie en extinción, ya lo sé) se han encontrado alguna vez en alguno de estos casos. ¿Dónde quedan los tiempos en los que ofrecías el paquete para que el invitado eligiera? O aquellos que abrían el paquete de tabaco al revés para no tocar el filtro.  ¡Cómo hemos cambiado!

OTRA INJUSTICIA MÁS: CASSANDRA VERA

Hacía mucho tiempo que no escribía en el blog porque a pesar de la tentación por alguna noticia o motivo en concreto, siempre aparecía alguien que posteaba por algún sitio y con el que me encontraba en sintonía. Así que para qué molestarse.

Pero con este caso de Cassandra Vera que ha sido sentenciada por un juez a 1 año de cárcel, con las consecuencias que esta pena traerá a la joven cuyas perspectivas de futuro han sido segadas bajo sus pies de un solo tajo. Y se han quedado tan tranquilos. Y dormirán todas las noche.

Presentar por el señor fiscal una niñería como un delito de enaltecimiento del terrorismo es poco menos que una auténtica aberración.

Algunos que ya tenemos una edad (o mucha edad) y que nos hemos comido la famosa ‘mili’ y que para rizar el rizo, nos ha tocado la época del atentado de Carrero Blanco y por si fuera poco, sirviendo en un batallón de los llamado entonces “de intervención inmediata” que nos armaron hasta los dientes con pistola al cinto (suboficiales para arriba) y el consabido Cetme  más dos cargadores y un chorro de órdenes de hacer fuego ante cualquier contingencia. Durante tres días de alerta máxima y dormir con las botas puestas y la ‘novia’ –así llamábamos al cetme- al lado, ya vimos nacer los primeros chistes. Y es que la imaginación española es rápida de acción y aguda como un dardo; y se extendieron como la pólvora en corrillos de amigos y reuniones familiares, recorriendo la geografía de punta a punta. Y doy fe de que en aquellos tiempos las noticias no corrían como ahora. Pero corrían mucho.

Estábamos en la carrera por el predominio del espacio. En España las cosas parecían que querían cambiar. Los partidos de izquierdas empezaban a mostrar el sombrero con una caña (lo de la caña es por si se escapaba algún tiro), pero ya lo enseñaban. Los sindicatos empezaron su pujanza sorteándose al obrero. Y circulaban los chistes de Carrero Blanco. Del Almirante astronauta y de aquel señor bajito con bigote al que tanto amaba el pueblo. Y no pasó nada. Hasta Tip y Coll aprovecharon el tirón mediático para esparcimiento popular.

Ahora, después de 44 años, viene un fiscal (iba a escribir a continuación ‘de los cojones’, pero no lo hago) con no se qué argumentos para que el señor juez (juez = señor que imparte justicia. En algunos casos) condene a una joven a 1 año de cárcel –que no va a ir- y a las consecuencias que eso conlleva. Ficha policial, antecedentes penales, sin acceso a becas estatales, limitación de acceso a ciertas profesiones y morro torcido de muchas ventanillas a las que se pueda acercar.

¡Después de 44 años! Incluso cuando hay declaraciones de los descendientes del Almirante que han manifestado que no se sienten ofendidos. ¡Pero en qué país vivimos!

España ya ha llorado durante muchísimos años las consecuencias del terrorismo. Ha sentido como propias a las victimas y el dolor no tiene colores. Ahora dejemos ya de comparar este hecho concreto con enaltecimiento del terrorismo. Tenemos otros problemas más importantes y entre ellos la necesidad de que la justicia se imparta como toca: con equidad. Que ya estamos hasta el moño de tanto mangante sin memoria, tanta ‘justicia’ tendenciosa, tanto fiscal sin norte o medio abogado defensor, jueces con etiqueta de P.V.P. y gobierno manipulador, abrigo de sinvergüenzas y de indultos ‘especiales’.

Ya está bien señores y señorías, ¡ya está bien!

 

 

REFLEXIONES DE UN MELOCOTÓN

Yo soy un melocotón. Podría ser una naranja, un plátano o un guisante. Podría haber nacido cualquier fruta, legumbre, verdura, cereal o hierba. Pero soy un melocotón y… soñé que en otro estado, más lisonjero me vi. No iban por ahí los tiros, no.

Tener una crisis existencial no es privilegio de vosotros los humanos. De eso, nada. Tenemos nuestro corazoncito y reflexionamos sobre nuestra vida; nuestros orígenes y nuestro futuro. Vosotros humanos teníais a Darwin, pero  ¿y nosotros? ¿Al señor Patata? Vosotros sois la especie humana, los mandamases; y tenéis piernas para desplazaros, boca para comunicaros –otra cosa es que os entendáis- y manos para meterlas donde no os llaman. Vuestro origen está claro (o no). Vuestros antecesores salieron de África y poblaron el mundo. No se si en los orígenes fueron negros y con el tiempo se decoloraron; o nacieron blancos y con los años derivaron hacia diferentes colores. Esto tampoco lo sabéis vosotros.

Pero, ¿y yo? Si, si, ya se, bla, bla, bla,… las algas marinas, y tal y tal. Y de ahí a más de cuatrocientas mil especies. ¡Y todavía se están descubriendo nuevas! Ya, y vosotros, la humana, una sola especie. No quiero contar, por supuesto, a los animales, insectos y demás, puesto que de esos hay casi  dos millones. Así que ¡chúpate esa! Ganamos por goleada.

Como melocotón que soy, la verdad es que no me puedo documentar. Solo puedo imaginar, esto si. Y como no es pecado ya que no sabemos lo que es eso puesto que no tenemos religión, me permito imaginar qué pensarían los humanos cuando vieron por primera vez a un antepasado mío. ¿Será una bola para cazar? Esto casi seguro que fue lo primero. Luego lo olerían, lo abrirían y si se atrevieron, lo probarían. No era venenoso. Y estaba muy bueno. ¿Y el melón?  No jugarían al rugby porque no estaba inventando. O las pruebas del garbanzo que seguro se llevaron por delante la dentadura de más de uno. ¿Y los llantos con la cebolla? Para verlo. O el plátano: ¿lo pelo o no lo pelo? Y así sucesivamente. Pero en el fondo, lo más importante es la enorme variedad de especies vegetales que existen. Lo que pasa es que os lo tuvieron que poner bien fácil para que cuando llegara la especie reina, vosotros, tuvierais alimentos con muchas propiedades aparte de las proteínas que os proporcionaba la caza en la cual tampoco erais muy diestros. Os esmerabais, eso si.

Y parece ser que hemos salido ambas especies del mismo sitio: del mar. ¡Tiene la cosa vainas! Nosotros de un alga y vosotros de un pez. Nosotros hemos evolucionado hasta convertirnos en miles de especies. Miles de colores, sabores y formas. Y vosotros ¿qué hacéis? Unos cuantos colores, piernas y brazos y a fastidiar al personal. Parecéis el caballo de Atila. No hay derecho – que nosotros no sabemos lo que es esto, pero vosotros siempre estáis recurriendo a la frase-.

Hay que ver lo que hace la naturaleza si la dejas en paz. Al final un montón de especies animales y en la cima vosotros, animales. Nosotros, inmóviles, sujetos a la madre tierra, esperando a ser recolectados y a la saca.

Pero a veces pienso que tuvo que haber algún antecesor nuestro que ejerció de eslabón (como el que vosotros tenéis perdido) para multiplicar y poblar la Tierra de tal variedad de vegetales.

Y del futuro no puedo hablar mucho. Primero porque con los bocados que me estas dando no voy a durar mucho y en segundo lugar porque ya os creéis con derecho a manipularnos, transformarnos modificando nuestros genes para parecer lo que no somos o ser lo que no parecemos (¡uy! que lío). El caso es que nos estáis tocando la fibra –y no la sensible- y nos estáis molestando mucho. Puede que algún día nos enfademos.

¡A ver que vas a hacer con mi hueso! ¡Plántalo!

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REFLEXIONES DE BHUDA

Hoy mirando el Facebook, he leído estas palabras escritas por mi amigo Bhuda que me han gustado mucho, por lo que con su permiso, traigo aquí. Tengo que aclarar que este Bhuda no es aquel ‘Iluminado’ Buda Gautama de allende el Himalaya. Este lleva “h” que como sabemos es muda (menos en los idiomas anglosajones) y en español que precedida de la “c”, se convierte en “che”. Pero esto no viene al caso. El caso es que en Bhuda la “h” es muda pero él no es mudo ni se muerde la lengua. Aquí dejo estas verdades que conviene releer para que la imagen que el espejo refleja, no se difumine. Va por ti Ricardo:

“Vivimos en un país en el que Joselito sigue siendo Joselito.

En el que se recuerda al Torete o al Dioni como tipos con un par de cojones.

En el que críos de 17 años dicen aquello de “los negros me están robando el trabajo”.

En el que gente con talento tiene que crear un canal de tv propio para poder trabajar.

En el que hablar con una mujer mirándole a los ojos hace pensar a tus amigos que eres gay.

En el que hablar con una mujer mirándole a los ojos hace pensar a la mujer que eres gay.

En el que llevar camisetas del Che Guevara mola, aunque no sepamos que se llamaba Hernesto.

En el que ya no existen las mafias, preferimos llamarles agencias de recobro.

En el que se siguen “solucionando los problemas” en el bar y no en la calle.

En el que 3 likes en Facebook importan más que 2 amigos en la terraza esperando.

En el que importa más lo que otros piensen de ti a lo que tú mismo pienses de ti.

En el que decimos que no somos consumidores de porno pero borramos el historial del ordenador cada día.

En el que seguimos yendo a entierros, y lloramos en ellos como almas cándidas, aún cuando el muerto siempre nos ha parecido un gilipollas.

En el que antes de entrar a comprar a una tienda marroquí miramos a los lados por si alguien nos está mirando.

En el existe un acuerdo estándar de divorcio en el que se asume que el padre es el “malo”.

En el que si alguien nos está mirando, no sabemos cómo comportarnos.

En el que resulta más fácil decir que es culpa del gobierno y no de quien hemos votado.

En el que a pesar de todo, no se vive tan mal, España es un gran país, lastima que este llena de “españoles”.

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LA LISTA DE LOS PROPÓSITOS

Me canso, me canso…me canso. ¡Estoy cansado! Pero no lo digo porque mi padre trabajara mucho y yo ya naciera cansado. No, no es por eso. Me gusta el Facebook y no lo puedo remediar. ¿Qué vamos a hacerle? A otros les da por chupar candados. Bueno, ¿y que coño tiene que ver una cosa con la otra? Mejor me explicaré:
Cada día lo empiezo abriendo mi correo, mirando alguna página interesante, echar un vistazo al banco para ver cuanto han tardado en dejarme sin pasta, etc. Y mirar el Facebook. Y aquí viene lo bueno. Porque uno –o todos- quiere ser buena persona y se prepara concienzudamente cada despertar (así como el que hace yoga) para ello, empezando por ver el Face:
Así comienzo mi lectura  de frases lapidarias para tomar conciencia y ser buen chico. Como las que siguen,
-Lo que esperan las mujeres de los hombres
-Lo que esperan los hombres de las mujeres
-Lo que los buenos hijos hacen para con sus padres
-Lo que los buenos padres hacen para con sus hijos
-Las mascotas que son más humanas que muchos humanos
-De la fortaleza de espíritu
-Del tesón en los propósitos
-De la generosidad
-De la paciencia
-De la honradez
-Del “No pases de aquí sin decir Amen”
-De los videos en los que pinchas y te desvían a la página  de dicho video y vuelves a pinchar sobre él y te manda a otra página que te habla de la dieta del cucurucho u otra parecida. ¿Y el video?
-Del jódete que yo estoy contento
-Del amigo que está o del que desaparece
-De las comparaciones
-De la buena educación
-De los favores que haces y de los que no haces
-De los deseos no alcanzables pero confórmate
-Del dinero (que no tienes), los lujos (que no tienes), la buena vida –no de la mía-. Pero eres cojonudo
-De los ruegos que se hacen a las divinidades por nuestra cuenta y nos  desean lo mejor. Y dar otra vez al ‘Amen’
-De la leyenda que debemos compartir o tendremos un chorro de años de mala suerte
-De la leyenda casi mágica que tendrás que compartir como la anterior y recibirás dentro de los siguientes equis días mucho dinero
Y así sucesivamente, hasta que terminas por apagar y salir cortando.
Pero al menos te has despejado y ya puedes iniciar tu rutina diaria. O irte a cagar al monte.

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¡Mira! Ésta se me ha colado sin querer. Pues ya sabes, ¡sigue las instrucciones! ¡Ah! y comparte si es posible.images

TONTERÍAS ERAN SOPAS Y SE LAS COMÍAN A BOCAOS

Por el aire vuela el dicho ‘estás más perdido que Germán en Albacete’ y mi elucubración me lleva a terrenos casi oníricos.
Albacete, hermosa ciudad de La Mancha; La Al-Basit árabe. La ciudad más poblada de la comunidad de Castilla-La Mancha, bueno, y una de las más pobladas de las del interior.
Y heme aquí, a la entrada virtual de Albacete, para buscar a Germán ‘El Perdido’, con el sobrenombre –bautizado por mí- y en mayúsculas como si de un grande de España se tratara.
¿Existirá este Germán?
¿Seguirá perdido?
¿Será un caso para Iker Jiménez?
¿Se perdió por la calle o en la feria?
¿Hay más de un Albacete?
¿Dios creó también a Germán?
Mi primera parada me lleva al Bar Barco Ángel para tomar una café y empezar mis indagaciones. Sentado en la terraza, me atiende un mozo recio al que hago mi solicitud y mi pregunta:
-¿Se sabe algo de un tal Germán que se perdió aquí hace mucho tiempo y aún no lo han encontrado?
El mozo, mirándome cejijunto y levantando los hombros hasta las orejas, me responde que el no sabe ‘na’ y que ahora me trae mi café. Me ha parecido que el efecto producido por mi pregunta ha sido igual que si en Calatayud hubiese preguntado por la Dolores. De manera que abono mi euro del café y me voy en busca de nuevas rutas. Y del dichoso Germán.
Tomo la calle Casas Ibáñez y al pasar por la Citroen, me compro un coche de segunda mano con lo suelto que llevo en el bolsillo y dando el mío a cambio. Aprovecho también para preguntar aquí por el dichoso Germán, del que no me dan razón, pero me indican que pregunte en la Policía que está aquí al lado.
Siguiendo las amables indicaciones de comercial de Citroen y mientras espero el papeleo, me acerco a la policía a preguntar. En el mostrador de la entrada pregunto a una agente por el sujeto de mis cuitas. Ella, bella para más datos, abre unos ojazos como los del cuadro de Julio Romero y esbozando una sonrisa algo oblicua a la izquierda me responde –entiendo que con algo de sorna-:
-No sé a que Germán busca usted, pero con esos datos que me trae, difícilmente podré ayudarle. ¿Sabe el apellido?
-No, agente, sólo tengo el nombre y el dato de que se perdió hace mucho tiempo.
-Pero, ¿mucho, mucho tiempo?
-Si, mucho, mucho. Más de veinticinco años –respondo, por decir algo y fijar un espacio no muy dilatado en el tiempo, porque si digo más, podría ser que a la agente la pillara en pañales.
-¡Uy! pues eso es mucho tiempo, si. Y denuncias de pérdidas de personas con este nombre, no hay ninguna. Aunque puede que no esté denunciado, ¿sabe? Puede pasar como aquel del que tampoco tenemos denuncia, quizás por falta de todo tipo de datos, porque le dijo a su mujer que se iba a comprar tabaco y no volvió. Y tampoco fumaba.
Con esta información de otro caso de desaparición y después de un rápido adiós, porque no me dejó de darle dos ósculos como es mi costumbre, salgo como cardo que se lleva el viento a continuar mis indagaciones.
Después de zanjar con el comercial de la Citroen el asunto de la palanca de cambio del coche recién adquirido, que pensé que no la llevaba y que me señaló amablemente una bola al lado del volante que hacía las veces de cambio de marchas, salgo de nuevo por calle Casas Ibáñez hacia el sur sin destino definido.
Después de una rotonda y algo de lío, caigo en la Calle Arquitecto Julio Carrilero y llego a una gran plaza al lado de la Feria, cosa que me alegra mucho. No es época de feria. Aparcar por aquí es asunto serio, así que después de muchas vueltas por no sé dónde, puedo dejar el coche.
Encuentro una colchonería y pensando que puede ser un buen sitio para indagar por Germán, entro decididamente al establecimiento.
-Buenos días, señor- digo.
-Buenos días, señor- me responde el encargado, mostrando un derroche de imaginación.
-Perdone mi atrevimiento, pero he pensado que ustedes me podrían dar razón de un tal Germán que se perdió aquí, en Albacete, hace años y desde entonces no se ha sabido nada de él.
-¿Cómo? Pero no me suena de nada ese tal Germán. ¿Y dice usted que se perdió por aquí? –responde poniendo cara como de asco- ¿Vino a la feria?
-No lo sé cuando vino, sólo sé que se perdió aquí en Albacete –respondo.
-¡Ah! pero es que Albacete es muy grande, ¿sabe?
-Si que lo sé, si-digo yo para mis afueras.
-Y con los datos que usted aporta, creo que no le podremos ayudar, aunque espere un momento que le pregunte a la secretaria –argumenta el señor, marchando entre los muebles y colchones hacia un despachito del fondo.
Mientras, doy un paseito por las instalaciones curioseando la cantidad de artículos que caben en este local, incluso pruebo uno de los mullidos colchones que se exhiben hasta que en menos de cinco minutos vuelve acompañado de una rubia despampanante que me saluda sonriente mirándome de derecha a izquierda, por la posición en la que me encuentro. Me ruegan que no me levante, lo que agradezco e invito a acompañarme, lo que agradecen y se echan uno a cada lado de mi gentil cuerpo. De nuevo explico mis motivos de la visita, pero deshaciéndose en sonrisitas mal disimuladas y constante aleteo de sus pestañas, me dice que no sabe nada y que lo siente mucho. Yo también lo siento. Y llegado a esta disyuntiva, me incorporo y me dispongo a levantarme, acción en la que soy imitado por mis acompañantes.
Y como es de bien nacido, ser agradecido y para mostrar el mío, adquiero uno de sus magníficos colchones – doy fe- que solicito me lo acerquen al coche que tengo en esta misma calle. Dos empleados me lo estiban en el techo del Citroen y lo atan con unas cuerdas para asegurar que no me sirva de vela cuando circule.
Ante la posibilidad de encontrar a Germán, mis dudas van en aumento al igual que la necesidad de comer algo antes de desfallecer. De manera que tomo la calle de la Feria hacia el oeste hasta llegar a un restaurante que hace esquina con la calle Espoz y Mina, llamado La Bodeguilla del Maquinilla y que sólo de admirar los murales de la calle en los que se muestran los manjares del interior me pongo a salivar intensamente.
Entro decidido y encuentro un local muy acogedor decorado en madera, espacioso y de ambiente muy agradable. Al ser un poco temprano, le pregunto al camarero si la cocina esta preparada para las comidas.
-Si señor, puede acceder al comedor. ¡Manolo, acompaña al señor al comedor!
Doy las gracias y acompaño a Manolo hasta un gran salón comedor, vacío de momento, muy bien montado. Me pregunta si voy acompañado y ante la negativa, me indica una mesa para tres a la vez que me pregunta si es de mi agrado.
-Si, si, muchas gracias – le respondo.
Diligentemente retira dos servicios y vuelve con la carta.
Y sin entrar en más detalles, la conclusión es que he comido como un obispo, haciendo caso a las sugerencias que amablemente me iba haciendo Manolo. Sin dejar ninguna. Todo acompañado con un buen vino de la zona de la que no ha quedado ni el corcho. Debió caerse al abrir la botella.
Pido la cuenta y me la traen. Manolo pregunta si me apetecería un chupito de cualquier licor que invita la casa. Naturalmente acepto algún digestivo, tipo orujo o similar. No trae el similar. Así que me bebo el orujo.
Y como remate, antes de levantarme de la mesa, notando ya que tengo menos estabilidad que un tío con zancos le hago una señal a mi camarero para que se acerque. Viene raudo con una sonrisa hasta los lobulillos de las orejas.
-Manolo, ¿puedo hacerle una pregunta?
-¡Claro, señor, y las que quiera! – Esto parece ya el inicio de una larga amistad.
-Pues verá, Manolo, resulta que he venido a Albacete para indagar sobre un tal Germán que hace ya mucho que vino también aquí y se perdió, no sabiendo nadie hasta el momento que ha sido de él.
Manolo, mirándome desde arriba, pues yo seguía sentado, muy serio y sujetándose el mentón con la mano derecha, al cabo de casi un minuto, me responde dando muestras de una gran sabiduría:
-No pregunte por saber, que el tiempo se lo dirá, porque es más bonito conocer sin tener que preguntar.
Y con este sencillo argumento más los niveles de alcohol en mi organismo, abandono este restaurante, esta calle y esta ciudad con la confianza de que algún día, en algún lugar, sin necesidad de indagar, me encontraré con Germán.

-¡Señora! ¿Cómo salgo de Albacete para Requena? ¡Me he perdido!CARICATURA JOSE-98- Recortada y coloreada

IGUALDAD PARA TODOS o DIME CUANTO QUIERES PAGAR QUE YA TE LO ARREGLO

Estoy repanchingado en mi sillón sin pensar en nada y empiezo a fijarme en lo que dice la tele sobre la huelga de los jugadores de futbol, su sindicato, la Hacienda Pública y los tertulianos del programa UTN de la 5 TV. Y así, entre que presto atención y no, escucho algunas cosillas que me empiezan a joder la noche.

El debate versa sobre la huelga de jugadores de futbol, el modelo de tributación que estos tienen ante Hacienda, los clubes y sus deudas, etc.

La primera cosa que me llama la atención es la afirmación de uno de los tertulianos –un tal S. López- que dice que cuando se elaboró la ley sobre tributación de los futbolistas no se contó con ellos.

La segunda vibración de mis cuerdas sensibles es la afirmación de otro de los presentes que comenta que “una huelga de jugadores de futbol paraliza el país”.

La tercera nota –esta más aguda ya- se refiere a las deudas con Hacienda de los clubes de futbol que me parece que comentan que ascienden a 3.500 millones de € y que de estar al corriente, la Sanidad contaría con un 40% más de presupuesto, Educación con un 50 % más y Justicia con no se cuanto más también.

El tono de la cuarta también se las trae. Esta es de la Seguridad Social y, naturalmente, sobre los mismos sujetos. Resulta que para ir cancelando las deudas de los clubes se pactan unos calendarios flexibles de amortización a gusto de los deudores.

Hay más, pero ya mi sangre está a punto de hervir.

Refiriéndome a la primera de las manifestaciones, tengo que decir que a los demás tampoco se nos consulta cuando se aprueba una orden o un decreto ley. Los sindicatos se pusieron las medallas al obtener un 1% de subida salarial ante la patronal -besos y abrazos en el momento de la firma del convenio-, lo que equivale a 6.45 € al mes sobre el salario mínimo interprofesional, sin embargo no dicen nada sobre las subidas anuales de la energía eléctrica –normalmente más de un 10% cada año (ver este artículo)-, lo que equivaldría a 10 € por recibo de importe de 100 €. O el consumo de gas. Y el agua. Los impuestos directos, indirectos y los que te meten por detrás. A nadie nos preguntan; será porque somos menos que los futbolistas y no paralizamos un país como dijo anoche el otro. Y si no somos menos, al menos lo parece porque no se nos oye.

De la tercera manifestación prefiero no hablar. Que cada uno se saque sus propias conclusiones y las vaya a exponer con los colegas en la barra de un bar con una cerveza fresquita.

En cuanto a la cuarta anotación tampoco hay que hablar. Que lo hagan los cientos, o cientos de miles de empresas pequeñas, es decir PYMES, (las grandes entran en otro saco y otras condiciones) y autónomos que por subsistencia han dejado de pagar sus seguros sociales, y les han venido a casa con requerimiento de pago, embargo de las cuentas, recargos por retraso en el pago e intereses importantes sobre los cortos aplazamientos que hayan podido obtener. Anda, pídeles un calendario de amortización especial que ya verás lo que te dicen. ¡Purrrrrrrrrrrrr! (sonido hecho con los dedos pulgar e índice en forma de aro sobre los labios y soltando a presión el aire). Todos somos iguales ante la ley, ¿verdad? Al menos eso dice nuestra Constitución Española en su Título I, Capítulo segundo, Artículo 14.

Bueno, “siempre nos quedará París” porque lo que nos va a quedar después del 24 será otro derecho al pataleo. Y si no, al tiempo. No tenemos enmienda. Ni propósito.

Un passo más y al ...¿carajo?

Un paso más y al …¿carajo?