EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS OLVIDADOS

He terminado de leer el cuarto libro de Carlos Ruiz Zafón titulado ‘El Laberinto de los espíritus’ y, ni que decir tiene, que he disfrutado muchísimo de su ágil lectura. Y no solamente por su prosa y los guiños a personajes y artículos como el Anís del Simio, si no por los grandes recuerdos que me traen los lugares en los que está recreada su trama.

Los que hemos vivido en Barcelona -iba a decir en los tiempos en los que se ambienta el libro, pero no, algo después- y en las zonas que nos describe magistralmente, vamos encontrando lugares y sitios que nos transportan a aquella gloriosa época reviviendo recuerdos que parecían olvidados pero que vuelven a aparecer tan frescos que hacen sentirme un personaje más de su novela.

Yo viví una temporada en el Carrer dels Tallers, recién descargado por el tren que me trajo desde Cartagena. Eran principios de los años 1970. Y ahí encontré una pensión por 1000 ptas al mes. Pronto conocí un maño, Alberto, en la pensión del piso de arriba y del cual me hice amigo. Empezamos a recorrer y a conocer  la Barcelona antigua, principalmente los garitos y restaurantes baratos para comer. Las zonas de vinos que nos llevaban por vericuetos y callejones estrechos y tascas llenas de gente dispuestas a disfrutar de compañía y vino peleón por poco dinero; no recuerdo el coste del vasito –tipo vaso de café- pero estaría por las 3 o 4 ptas.

Las Ramblas las teníamos más que pateadas y sobre todo al final de mes cuando ya no nos quedaba dinero a ninguno de los dos ni para comer.  Pero éramos felices a nuestra manera. Por todo ello, cuando leo en el libro que comento, hablar de la Avda. de la Luz (en aquella época ya con escasa luz y menos negocios) debajo de la estación de los FGC, entre la calle Balmes y Pelayo, me viene un regusto a vino abocado que allí  vendía un solitario camarero (porque no había espacio para otro) en un garito de no mas de 2 x 2  metros y en su mayoría ocupado por un payés a tamaño natural que escanciaba el vino desde un odre a un recipiente de madera, constantemente  mediante un circuito cerrado y en el que se leía “Vino de Montroig”.  Y la Plz. Real  con sus enormes vasos de cerveza fresca, sentados bajo los soportales ojeando al personal (principalmente femenino). También recuerdo un bar por esta zona, que había sido durante la guerra civil un refugio. Ni el nombre ni la calle me vienen a la memoria pero allí, bajando a los sótanos, acudíamos gente de toda clase a echar unos vinos y unos desafinados cánticos regionales sentados en bancos alrededor de enormes mesas que podían acoger a más de 20 personas. Otro bar, por la zona, era un local antiquísimo con suelo de tierra y techos de vigas de madera ennegrecidas por humos de mil batallas y que servían sobre un papel de estraza sardinas a la plancha acompañadas por un vino clarete de dudoso origen. Y las raspas, al suelo.

Por la calle paralela al Paseo Colón,  partiendo desde Las Ramblas (creo que aquí había un edificio de la Comandancia de Marina, o algo así)  hasta llegar a Correos  había tal aglomeración de bares a ambos lados de la calle que no recuerdo haber podido llegar nunca al final chateando -de chato de vino- sin saltarme ningún bar.  Uno de estos bares era el entonces llamado “El Celta”  (el primero de nuestra lista) en el que degustábamos una tabla de pulpo a la gallega remojado con una botella de vino ribeiro tinto. Enfrente se encontraba el bar “Canarias”,  me parece que se llamaba así, y su tapa típica era una loncha de jamón, que se cocía entero, pinchada con un palillo en un trozo de patata y tu chato de vino. Seguíamos la ruta  y encontrábamos tanta variedad  de aperitivos que ya estábamos despachados para la cena. Unos daban pescado –morralla-, el otro ensalada, otro tenia lacón con grelos, en otro la tapa era ‘coreano’ y un largo etcétera hasta perder la orientación. También acudíamos a menudo a Can Paixano, nombrado en el libro al que me refiero, aunque yo no recordaba el nombre ni si lo anunciaba en la puerta, y que era un local con telarañas del año de la esparteña en la que se servían copas de una especie de vino gasificado dulzón y que entraba con una facilidad traicionera. Siempre estaba lleno y había que pedir, a gritos, en la barra y degustar en la calle. Por cierto, vendían balas de 4 botellas (creo) envueltas en cartón ondulado atadas con alambre. A la vuelta, pocas veces –entendiendo el mínimo de ‘pocas veces’ como dos veces- estuvimos comiendo en el rte. “Las 7 Puertas” que nos quedaba a la vuelta de Can Paixano.

Por el Paralelo y a la altura del antiguo teatro Arnau (ya entonces cerrado y en lamentable estado) había una callecita con un restaurante cuyo nombre no recuerdo (aventurándome podría decir que era el rte. “Tú Casa” o “Mi casa”, pero no sé) al que acudíamos a comer y cenar muchas veces ya que el precio del cubierto anunciado a la entrada era muy barato. Teníamos tres opciones a elegir: Menú económico 27 ptas, Menú medio 36 ptas y Menú especial 60 ptas todos con la bebida aparte (la cerveza nos costaba 8 ptas). Todos eran tres platos: primero, segundo y postre. A principios de mes –lo digo porque había dinerito fresco- nos íbamos a la Barceloneta algún domingo al Rey de la Gamba a despachar un kilo de gambas a la plancha con una botella de vino y si nos quedaba  hueco seguíamos con un par de bombas por cabeza en La Bombeta que también las podías solicitar con picante para lo cual les hacían un hoyito para añadir un chorro de cayena y joer como picaba aquello.

Algunas veces acudíamos a El Molino a ver alguna función de variedades y lo pasábamos muy bien bebiendo y fumando como descosidos. La fila de delante tenia una repisa de madera para poner la bebida que te servía un camarero y el cenicero para las colillas. Ahora no recuerdo si se pagaba entrada o se hacía con la consumición en butaca. ¡Qué tiempos aquellos! Y a pesar de que no quería extenderme tanto, no he podido evitarlo porque esto es parte de mi vida. Aún así había más tela que cortar.

De Catedrales, Basílicas e Iglesias no puedo decir nada aunque verlas las vimos pero de lejos, y por cierto, las primeras cuatro torres de la Sagrada Familia aún no estaban terminadas. Sin embargo el castillo de Montjuic, el Tibidabo, el Parque Güell y la Ciudadela los paseamos en muchas ocasiones (sobre todo cuando no había pasta).

Ha sido un placer leer el libro ‘El Laberinto de los Espíritus’ el cuarto de la serie de El Cementerio de los Libros Olvidados y los antecesores cuyos títulos, por orden,  anoto a continuación:  La Sombra del Viento, El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo.

LUNA ROJA

Estoy disfrutando de la lectura del libro titulado Luna Roja que me ha regalado la familia el día de Nochebuena última. Trata de viajes espaciales, colonización de la Luna y geopolítica y por supuesto de los poderes fácticos. Unos personajes interesantes en situaciones críticas y en un trasfondo político de China en una época venidera de mediados del siglo XXI.

Igualmente, desarrolla avances sobre el viaje espacial, colonización y permanencia en  nuestro satélite, desplazamientos en estos territorios, gravedad, adaptación, paisajes lunares y sus cráteres, la cara oculta, etc. Y, entre otras cosillas, la mecánica cuántica que a mí me sorbe el seso. Pero esto ya es otra cuestión. Aquí solamente quería reflejar un corto párrafo del libro, 99 palabras nada más, que, aunque el autor  nos sitúa en el 2047, la situación que describe es, no cabe duda, muy actual.  

“Pero ahora daba la impresión de que los gobiernos de todo el mundo estaban sufriendo una crisis de representatividad. Posiblemente se debía a que era todo un único sistema, que podría llamarse capitalismo global con características nacionales, en el que cada rasgo diferencial a lo largo y ancho del planeta respondía a los vestigios de un sistema de estado-nación anterior. Sin embargo, todos juntos formaban un sistema global: el capitalismo. En cuanto a esas características nacionales, China tenía el partido, Estados Unidos, el gobierno federal, y la Unión Europea, su unión; pero el mercado globalizado los regía a todos.”

Del libro de Kim Stanley Robinson titulado “Luna Roja” (ISBN: 978-84-450-0613-9) Ed. 2019.

Aquí lo dejo por si se me olvida recordar.

Posición: A4-5

PARA PENSAR

Hay escritos que se mantienen válidos por encima de los tiempos, sobrevolando situaciones, paisajes y paisanajes, despojándose de las jaulas de cualquier contexto.

Me guardo este texto de la obra que anoto más abajo, del dramaturgo alemán que reseño al pie de este maravilloso escrito.

“Si aprendiéramos a mirar en vez de papar moscas,

veríamos el horror en el corazón de la farsa;

si simplemente actuáramos en lugar de hablar tanto,

no acabaríamos, una y otra vez, yendo de culo.

¡Hombres, no celebréis todavía la derrota

de lo que nos dominaba hasta hace poco!

Aunque el mundo se alzó y detuvo al bastardo,

la perra que lo parió está otra vez en celo.

Eugen Berthold Friedrich Brecht : La resistible ascensión de Arturo Ui.

(Obra escrita en 1941)

Para pensar un poco en estos tiempos que corren, que corrieron y que se repetirán. Seguramente.

LICOR CALISAY

A principios de los años 70 nos conocimos. Y hace más de 35 años que no veo a mi amigo  Alberto. Buen amigo desde nuestros tiempos de soltería en Barcelona y nuestras escapadas nocturnas de las cuales, por no venir al caso, ahora no voy a hablar.

Recién casados ambos – cada uno con su mujer, claro- nos reuníamos los sábado en casa, alternando las semanas cada matrimonio. Cenábamos, escuchábamos (mejor, oíamos) música y teníamos nuestras charlas interminables de cualquier cosa de más o menos trascendencia – y sin ninguna trascendencia-, pero disfrutábamos de la mutua compañía hasta la salida del sol. Nuestra costumbre era que según la casa en la que se celebraran estos ágapes o dilatadas reuniones, el anfitrión debía de preparar una botella de brandy -¡qué leche brandy, coñac como decíamos antes- de la marca Magno y otra de licor Calisay.

Después de nuestras cenas familiares y sentados cómodamente en el sofá con nuestro café, nos arrimábamos a nuestra vera la botella respectiva. Y entre jajas y jijis, cuando se hacía de día, cada cual había dado cumplida cuenta de su botellita (de botellita nada, que eran de 75 cl. como ahora) y luego a dormir.

Siempre me había preguntado el por qué Alberto no llevaba la misma chispa que un servidor, salvando las distancias por el tipo de bebida y tal. Yo con un ciego del 10, mientras que él podría estar en la línea del 8 aproximadamente. Lo que no era óbice para los cantos regionales –principalmente jotas, dado el origen de mi amigo Alberto-, la exaltación de la amistad y, por supuesto, la pérdida de la verticalidad.

Dije ya al principio que hacía más de 35 años que no he sabido nada de él, pero fíjate tú –o sea yo- que ahora degustando una copita de Cantueso, me he acordado del famoso Calisay, la bebida preferida por Alberto. Y me ha dado por buscar en Internet con ayuda del Sr. Google, la palabra Calisay…

(Perdón, es que he tenido que pinchar en ‘Agregar al diccionario’ del Word, porque me lleva un ratito remarcando la palabra Calisay y me estaba sacando de quicio).

…y me dan más de 104.000 resultados en 0,40 segundos, ¡chúpate esa María Teresa! Esto si que es un Súper Héroe.

Y ahora, en 0,40 segundos, he aprendido que el Calisay de los años 60 tenía 16º. Lo que no he sabido en más de 35 años, ahora me acabo de enterar. ¡Claro, por eso Alberto tenía su intoxicación etílica en un par de niveles menor al mío! ¡Mi amado coñac Magno tenía 40º! Ahora tiene solamente 30º. Mira tu que cosas.

Después de la historia de Rumasa y sus vicisitudes, Garvey se queda con la marca y sube la graduación alcohólica a 30º. ¡Mira que bien! Aunque tengo que decir que, aparte de cambiar la etiqueta –dicen que para adaptarla a los nuevos tiempos-, ha cambiado su color, haciéndolo más transparente el vidrio y su contenido. Supongo, porque aún no lo sé, pero lo sabré, que su aroma y paladar no habrá sufrido ningún cambio. Prometo comentarlo cuando lo pruebe y sólo si conservo una mínima capacidad sicomotriz  para teclear.

La nueva botella y la antigua

El ‘coñac’ Magno

ESPÍAS EN LA RED

Ya en una ocasión escribí por aquí refiriéndome al peligro de publicar en redes sociales sobre asuntos muy personales o imágenes de nuestros hijos -menores- que luego pueden usarse en nuestra contra.

Pensamos que nadie nos observa pero estamos muy equivocados; siempre hay alguien mirando. Entidades de todo tipo, tales como empresas, que luego saben de nosotros más de lo que somos capaces de recordar. Pero ahí andamos, contando nuestros viajes, horarios, lugares que asiduamente visitamos, vínculos familiares, economía, salud, amores y un largo etcétera que relatamos sin ningún pudor. ¿Sólo para nuestros amigos? ¡Qué va! Eso es lo que se piensa. Pero hay más ojos pendientes.

Recientemente hemos visto twist publicados por algún personaje hace años que  se le vuelven en su contra porque se lo han sacado ahora a relucir. Vaya, ¿qué esperabas?

Cada uno es cada uno y sus circunstancias, pero sería mejor andar (navegar) con más cautela porque dice el refrán que es mejor prevenir que curar”. Leed estas recomendaciones de Mozilla, uno de los más seguros Navegadores de la red. ¡Buen provecho!

ojos

 

COMPETICIONES DE RADIOGONIOMETRÍA DEPORTIVA- Nociones

Esta entrada se efectuará sólamente con imágenes y es una breve reseña de cómo funciona la radiogoniometría deportiva al menos en esta zona. Hay mucho más de lo que hablar pero fué preparada en modo de ‘Presentación de OpenOffice Impress’ para niños en un colegio por lo que los conceptos son muy generales.

17 Agrupación de Radioaficionados del Altiplano

17 Agrupación de Radioaficionados del Altiplano

Nociones

Nociones

Ejemplos de goniómetros

Ejemplos de goniómetros

Equipo transceptor fuera de vehículo para enfriar

Equipo transceptor fuera de vehículo para enfriar

2B-Antena de Base

Antena de base del ‘zorro’

Usando bridas para el mástil

Usando bridas para el mástil

Preparando para empezar a emitir la radiobaliza (Usando un pianito)

Preparando para empezar a emitir la radiobaliza (Usando un pianito)

Directrices generales

Directrices generales

GPS y a la derecha con números rojos un smeter digital

GPS y a la derecha con números rojos un smeter digital

Mapa E: 1/50000

Mapa E: 1/50000

Mapa e 1/10000- Ver detalle comparado con el 1/50000

Mapa E 1/10000- Ver detalle comparado con el 1/50000

Ortofoto de la misma zona que los mapas anteriores

Ortofoto de la misma zona que los mapas anteriores

Lóbulos de radiación y posicionamiento de la antena en el vehículo

Lóbulos de radiación y posicionamiento de la antena en el vehículo

Posición óptima de la antena para la competición

Posición óptima de la antena para la competición

Haciendo direccionales

Haciendo direccionales

Triangulación de la posición del 'zorro'

Triangulación de la posición del ‘zorro’

Competidores clasificados esperando la finalización de la competición

Competidores clasificados esperando la finalización de la prueba

Finalización de la competición

Finalización de la competición

Entrega de Premios

Entrega de Premios

ARCO 2015- FERIA INTERNACIONAL DE ARTE MODERNO – 2015

Soy un ignorante, ya lo se. A lo mejor lo sabía desde hace tiempo, pero ahora es patente.Y me he dado cuenta al ver los reportajes que en TV, todas la cadenas están emitiendo estos días con motivo de ARCO 2015 –Arte Contemporáneo 2015-. Tengo esa sensación de falta de cultura, sensibilidad y aprecio hacia obras de “arte” de una elaboración tan rebuscada.
Creo que el pasado año ya tuve un afloramiento de esta poca – en este caso, ninguna- preparación para valorar los “objetos” que se exponen en la muestra. Recuerdo la habitación de los “escombros” del 2014, en la que por lo visto llegó el dumper y soltó la carga. Del título no me acuerdo, pero ¿para que? Seguro que tenía un nombre rimbombante. O el de la escalera de madera –con más mierda que el palo de un gallinero- con los útiles del pintor por el suelo; precioso para un salón. Creo que la señora de la limpieza le dio un buen fregado. ¡Natural, no haberla dejado por en medio!
Pues este año no nos han defraudado tampoco. No señor. Hemos podido ver –estupefactos, eso si- una “rosa de los vientos” (o llámese X, Mandala o lo que sea) formada por braguitas rojas de diferentes modelos pegadas a la pared, que imagino que quedará monísima en la cabecera de la cama de la habitación del tal Grey.
También hemos “podido admirar” (yo lo siento, pero no he podido) 7.000 metros de cinta aislante negra enredada sobre una pared muy grande. Su precio 130.000 € y el autor se la instalaría al afortunado inversor, personalmente en su domicilio. Qué jodio, ya podrás.
O el montón de papel recién salido del destructor de documentos. Creo que 8.000 €.
O el muro de rojo con sus botes medio vacíos y sus charcos y goterones del “buen profesional”.
Y si no, el vaso de agua –mondo y lirondo- sobre un cuadrado de madera de 15x15cm y a la mitad (exacta según el autor) de agua. De todas formas es todo un detalle que nos avise el autor de que esta justo a la mitad y no se llame “Medio vaso de agua en la pared” sino que lo titula “Vaso de agua medio lleno”. La diferencia es abismal y no entraremos en profundidades.
Lo que siento es no haber podido ir a Madrid a visitar Arco; me hubiese hecho unos selfies poniendo cara de pasmao y luego echar unas risas con los amigos. Claro que ahora no es problema encontrar en la red fotos de estas maravillas. Mirad, mirad:

Muro Rojo Zapatos Bragas

Esto me hace reflexionar y preparar para el próximo año –con tiempo, eso si- algunas obras para exponer. En cuatro minutos he hecho unas muestras que tengo que elaborar bien como la del Teorema de Pitágoras de este año: Un triángulo rectángulo y tres kilos de limones desparramados. Pero hay que saber desparramar, que no vale cualquier cosa. Más abajo os dejo unas fotos por si queréis dar vuestra opinión.

De quién será el mojón

El mojón en mi parcela

Hay que hacer la colada

Calzoncillos para lavar sobre tabla de 70×50

Practicando la canasta

A ver si acierto una. Lienzo y gurruños junto a papelera en suelo.

 

 

 

 

Las chanclas del pescador

Zapatillas perfumadas de casa en azul. Sobre tablero de 70×50

No puedo pasar la hoja

Lectura con calcetín. A ver ahora como paso las hojas. Sobre tablero de 50×40

 

 

 

 

 

 

 

 

Y así son las cosas que vemos en esta Feria Internacional de Arte Contemporáneo de la que saco dos conclusiones:
1ª Que los galeristas tienen que tener huevos para presentar estas… estas…, bueno eso.
2ª Que los compradores –aparte de que les sobre la pasta- deben ser gilipollas.
Que dios nos coja confesados.

COMERCIALES DE …¿ENERGÍA?

Esta tarde ha llamado a mi puerta –como el eslogan aquel de una empresa americana de cosmética- una pareja solicitando ver el último recibo de la luz de Iberdrola por si nos está cobrando de más en la factura.
Algunos que ya tenemos el culo como el de algunos monos, enseguida nos da el viento y torcemos el morro, escuchando las explicaciones de esta parejita que su único interés es querer ver la factura “para mirar un número largo por si nosotros en casa estamos entre los afectados por pagar mas de lo que nos corresponde”, (lo entrecomillado es textual). Con estos argumentos y aunque no se hayan identificado, cualquiera –o casi cualquiera- les facilita el acceso a casa.
Bien, pues el número largo que se lee en nuestras facturas de la luz y que tanto les interesa, se llama número CUPS (Código Universal de Punto de Suministro), es decir, el carné de identidad de nuestro hogar en cuanto a suministro de electricidad. Luego explico por qué les interesa tanto.
La susodicha pareja son (por deducción) comercializadores de energía. Van provistos de sendas tablets, su aspecto es “reluciente” pero su preparación para la labor que desempeñan (lícita cuando se hace bien) es cuanto menos lamentable. ¿Por qué? Pues porque van a pillar cacho sea como sea. Y para ello, sabiendo que Iberdrola es una compañía de distribución que, al menos en esta zona es cara, cuando se enseña la factura le hacen una foto para obtener los datos del titular y… ¡el número CUPS! fundamental para un cambio de compañía que te van a hacer tanto si te gusta como si no, usando las estratagemas que sean necesarias.
Ellos cobraran su comisión y tu te darás cuenta del cambio cuando pasen tres o cuatro meses y además podrás ver (tanto si has dicho que si, como que no) que el ahorro que te prometieron es inexistente o ridículo puesto que en consumos domésticos apenas se nota. Por ejemplo, de un consumo bimestral de 200 €, el ahorro –si lo hubiera- podría ser de 30 € AL AÑO, eso en caso de que no te salga mas caro porque te han colado un seguro de averías que cuesta una media de 12 € al mes. ¿Alguien ha tenido en los últimos años alguna avería eléctrica de contador para adentro?
Así que con estas compañías que sacan a la calle a jóvenes mal preparados o sin escrúpulos, que sólo les interesa cifrar contratos “firmados”, hay que tener mucha precaución y consultar con familiares o amigos antes de firmar nada y decir: “Vuelva otro día que he de consultar su oferta”.
Seguramente no volverán.

Código Universal de Punto de Suministro - CUPS

Código Universal de Punto de Suministro – CUPS