LA BILIS QUE SUPURAN MIS POROS

Quería escribir el último post del año 2014, pero cuando me pongo a ello se me agotan las ideas. Pero aún así…
Empezaré por cabrearme un poco. Hace ya algún tiempo, cuando se puso de moda el bailecito del Zumba, me salió un serio competidor en los buscadores de internet. Y es que tiene gracia (mi padre hubiese dicho: “tiene cojones la carga leña”) que mi seudónimo –Zumba Solo, completo- gestado allá por mediados de los 70´ y dado a conocer más recientemente (a primeros de los 90´) entre los radioaficionados, ahora resulta que es mas popular que mi indicativo y aparece por doquier. ¡Qué voy a hacer! Menos mal que estos bailes (o tablas de ejercicios o vaya usted y busque qué será) que ya en otras ocasiones importamos de Sudamérica se fueron diluyendo en el tiempo sin dejar rastro. Pero aún así me jode.

-Otro de los temas de fácil acceso es la política que según alguien que no recuerdo, definió como “el arte de gobernar a los pueblos” y que si levantara la cabeza se volvería a morir de equis infartos agudos de miocardio. Y que tengan arte nuestros políticos para gobernarnos, ya está más que demostrado –y que cada cual tome el atajo que quiera-, pero de lo que no nos queda duda a ningún españolito de a pié (incluso a bastantes jueces) es de que son unos auténticos “artistas” del engaño, la manipulación, la estafa, el enriquecimiento ilícito institucionalizado y un largo etcétera cuya enumeración nos sabemos de memoria. Gobernantes para los grandes pilares de las economías nacionales (bancos, energéticas, comunicaciones), saltándose a la torera –sin un ápice de vergüenza- los derechos fundamentales del pueblo, autorizando impuestos, subidas de tarifas que provocan una ruina para las familias a cambio de asegurarse puestos en las grandes empresas beneficiadas por su gestión. Gobernantes ahora acojonados porque, se les viene encima el corazón del pueblo, arrollador, sin compasión. Sin perdón. Gobernantes – y oposición- que ven como se les acaba el chollo y gastan todas las balas disponibles (algunas de ellas hasta prestadas) para hacer el máximo daño posible. Desprestigio, descalificación, ninguneo, incapacidad, falsedades, zancadillas, bloqueos económicos y mucho más. Pero vuestro pueblo, querido gobernante, adlátere de quien todos sabemos (que ya dije una vez que no somos tontos del culo, que eso es lo que os creéis vosotros) pronto os hará pagar. Pronto os apeará del caballo y sufriréis la vergüenza de vuestra derrota y haréis lo posible por encontrar el estribo que os mantenga arriba. Y aunque coartareis desde dentro y desde fuera todas las iniciativas de los que vienen, aunque no se puedan llevar a cabo muchas de sus propuestas, al menos, dejarán entrar un poco de aire fresco para que el pueblo oprimido respire viendo como se acaba con los oligarcas (que no son pocos) y sus fechorías perpetuadas desde el inicio de lo que ahora llamados “nuestra democracia”. Ya veis que esto, aún así, también me jode.

-Y podréis decir que se está acabando la crisis, que sois tan cojonudos que aprobáis una nueva ayuda para parados que no reciben ninguna otra prestación, eso sí, solo para 6 meses y para aquellos que reúnan ciertas condiciones. ¡Vamos, otra estafa! Así nos vamos aproximando a las elecciones y habéis ido ganando adeptos. Y a los medios de comunicación les pedís que de los desahucios se hable lo mínimo o nada. Y a los de las preferentes id callándolos con caramelillos (de café con leche) y a los honrados fiscales, que les den, si no están de acuerdo con vuestros fines y a la justicia manipuladla promulgando leyes para que no “duren” los procesos tantos años, y a los jueces cambiadlos de destino así el que venga detrás se tendrá que empollar los tropecientos tomos del sumario. Y mil cosas más que no quiero seguir anotando porque hoy es Nochevieja y ya me estoy calentando demasiado. Pero por último sólo añadiré una pregunta: ¿Qué coño vais a hacer con los 4,5 millones de parados que actualmente están inscritos en las listas del INEM? ¿Qué harán los parados de mediana edad que no encuentran trabajo y tampoco lo encontrarán? Está claro: “Borrón y cuenta nueva”. Ya, estos ya no cuentan porque sabéis que los pensionistas y la familia los ayudará y todo es cuestión de puñado de arroz y vaso de agua. Y por ahí os vais escapando (no creo que por mucho tiempo), porque si no a estas alturas ya seriáis la clase política del mundo con más eunucos. Y esto también me jode.

-Ayer leí en el Face que alguien escribió algo así como “deseo que termine cuanto antes este jodido año de mierda…” Y le contestaría que no diga eso, que el tiempo es inexorable, que no tiene vuelta atrás, que no vuelve a pasar por el mismo sitio. Que no hay segundas oportunidades. Y que lo malo o lo bueno, lo tienes que vivir porque es lo último. Mañana será un día menos de vida:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando
Si alguien quiere leer más de las coplas de D. Jorge Manrique por la muerte de su padre aquí podéis hacerlo.

-Estaba recordando algunos de mis viajes en tren de muy jovencito –entre 14 y 16 años, calculo-, de noche en aquellos vagones de 2ª Clase con departamentos para ocho personas. Viajes que duraban toda la noche para recorrer algo más de 400 km. y una estación intermedia en la que hacía una parada de 5 o 10 minutos que daban tiempo para estirar las piernas, tomar un café en la Cantina o comprar una revista en el kiosco. Si la estación era Albacete, comprábamos navajas a aquellos incansables vendedores que recorrían el tren de cabo a rabo con sus fajas repletas de ofertas irresistibles: “¡Navajas de Albacete, la que pincha, corta, raja y mete!”. Pero uno de los recuerdos que más tengo presente y me gusta recordar, es el de ver pasar los pueblos desde la ventana del pasillo, en la madrugada, acostados en la llanura, con sus mortecinas luces a 400 o 500 m. de la vía y que me hacían pensar qué pueblo sería, cómo serían sus habitantes, a qué se dedicarían, si estarían durmiendo todos, cómo serían sus vidas, qué me podrían contar y qué les podría contar yo. Era, cómo diría, casi romántico. Y no era el único que pegaba la nariz al cristal a esas horas de vigilia; siempre se encontraba uno con alguien más y en ocasiones servía para entablar breves – o no tan breves- conversaciones.

Ahora me voy a tomar un cubata para ir ambientándome, porque para ser el último post del 2014, vaya coñazo que he metido. Y menos mal que la parte final es más dulce. Y descafeinada.
Vamos a por el 2015 y que dios reparta hostias (¡Uy! quería decir suerte).

Uvas Nochevieja

Uvas Nochevieja

PD: 12 uvas sin semilla en estuche con forma de reloj: 1,50 € (Grandes supermercados).

(2,29 €/kg a granel o en cestitas. Número de uvas por kilo aprox: 90 u. (No las he contado pero posiblemente entren más). Dividiendo por 12, salen 7,5 estuches. Considerando que el coste de envasado y que la uva no tenga semilla encarezca el proceso un 30 %, el kg de uva así presentado (en porciones de 12 unidades) saldría a 22,50 €. (El precio en almacén para mayoristas es actualmente de 1,64€/kg). Venga emprendedores id tomando nota. Y los demás, seguimos entrando al trapo.

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UN DÍA DE CACERÍA

Tal y como me lo han contado lo traigo aquí sin añadir ni quitar palabra alguna.
Se trata de un grupo de cinco amigos –cuyos nombres no vienen al caso, pero que aunque vinieran, tampoco citaría- que habían quedado en una soleada y fría mañana de domingo para una partida de caza en la finca de uno de ellos y el consiguiente almuerzo y comida.
Tengo que resaltar, en honor a la verdad de los hechos, que de este grupo, tres de ellos no tienen grandes –ni pequeñas- inclinaciones cinegéticas, bien sea por ser algo mayores que los otros dos o porque su volumen y peso requiere llenar bien la “caldera” antes de esfuerzo de cualquier tipo. Por lo que acuerdan que estos tres amigos se queden en la caseta y se dediquen a la preparación de la primera pitanza y la posterior comida de medio día. Y mientras los otros dos, con las cananas ceñidas, armas al hombro y perros por delante zarzaleando nerviosos, parten a lo que promete ser una jornada divertida.
Y nos quedamos con los tres “cocineros”, que como buenos amigos se reparten la faena de traer leña, encender, quemar las parrillas, preparar el almuerzo mañanero sazonando la panceta y la careta, separando las morcillas y los chorizos, llenando bien de tinto los porrones, preparando la cafetera y sacando la botella de brandy para los carajillos. Es decir, que no falte detalle. Y un buen pan de kilo cerca del fuego.
Ahora a esperar un par de horas mas o menos.
Todos sabemos que las esperas, para el que espera, siempre son largas y no menos largas se hacen para nuestros tres amigos que teniendo ante sus ojos tan apetecibles viandas, las dos horas de espera se les hacen eternas. Así que considerando que las dos horas ya casi han pasado y por allí no aparecen ni las ánimas, nuestros amigos comienzan a distribuir por las parrillas los embutidos y las tajadas, colocándolos en las brasas que previamente han extendido bien en el hogar. El olorcillo que se empieza a desprender del asado que excita las pituitarias y el aumento de la secreción salivar, viene aliviándose con reposados tientos al porrón. Y el fuego ejecuta su cometido en los tiempos precisos (o sea en nada) y los “tres mosqueteros” despachan los contenidos de las parrillas en menos que tardo en contarlo. Y tres cuartos del pan.
Pero los cazadores no aparecen. Eso es que se les está dando bien.
Pasan 2, 3 y hasta 4 horas y nuestros amigos de las escopetas no dan señales de vida. Pero los de la caseta si dan señales de querer rellenar los estómagos de nuevo. Haciendo un rápido recuento de existencias –de las traídas para este día, no queda ni el aroma- y requisando algunas latas de emergencia que por la alacena van encontrando mas el pan, poco eso si, pueden preparar un ligero tentempié. Así que entre mejillones en aceite, sardinillas con tomate y de las picantes y dos latitas de atún en escabeche, regadas con el poco vino que muestran los porrones, rematan lo que podríamos llamar un buen día de caza.
Y los cazadores sin venir.
Y como suele pasar siempre en estos cónclaves y máxime cuando los frascos de vino y bebidas espirituosas han hecho la ronda pasando hasta por la sombra de cada uno de los presentes –porque de los ausentes aún no sabemos nada-, después vienen las guasas y bromas para las cuales y en estas circunstancias, es fácil ponerse todos de acuerdo.
De forma que nuestros tres amigos, intentando sacar más pecho que barriga, y dado que ya a estas alturas de la tarde se habían comido hasta la carcoma de las sillas, deciden preparar un puchero de comida para saciar el apetito al regreso de los fatigados –se supone- cazadores.
El puchero se queda al fuego y al pié de la chimenea, en un viejo cartón escrito con letras bien visibles, la siguiente leyenda:
“Aquí os dejamos al fuego un estofado de palometa y tropezones por si cuando lleguéis traéis hambre. Nosotros nos hemos ido al pueblo para ver el partido mientras merendamos.”

Puchero

Puchero


Palometa

Palometa o Palomilla


Tropezones

Tropezones

BENEFICIOS DE LOS BANCOS

Me ha dado por hacer una comparación -aunque siempre sean odiosas- de las diferencias que existen entre los beneficios de la banca en pesetas y en euros.
He tomado un largo período de tiempo para que, aunque la sorpresa fuera muy grande, el encarecimiento de la vida en dicho período pudiera “disimular” la barbaridad resultante.
Esto ha ocurrido:
-Años 90 (s.XX, claro) un gran banco de entonces obtenía unos beneficios anuales aproximados de 30.000.000.000 de pesetas (30 mil millones, sin tanto cero).
-Años 2000 (elegido el 2013) otro gran banco obtiene un beneficio de 4.370.000.000 de euros . (4.370 millones sin los ceritos).
Ya está. ¿Qué os parece? ¡Uuuuf! Perdón, que se me ha olvidado traducir –convertir- a pesetas esos 4.370 millones de euros. Y el resultado nos da… (aquí empiezan a sonar los repiques de tambores y demás)… la bonita cifra de pesetas 727.100.000.000 millones. (727.100 millones, que aunque no lo he convertido exactamente, lo que falta ya es calderilla).
Y por último –sin ánimo de cabrear a nadie, aunque creo que la cosa ya estará algo caldeada-, un sencillo ejercicio matemático nos indica que se han multiplicado dichos beneficios por algo más de 24.
Subiré un escalón más con mi refulgente espada (aquí iba a poner un emoticón, pero creo que no estamos para hostias) y lanzaré una pregunta al aire: ¿Cuántos asalariados han multiplicado por 24 su salario en este período de 20 años aproximadamente?
Otro escalón más espada en mano: Suponiendo que en aquella época se tuviera un sueldo mensual de unas 80.000 pesetas – sueldo entonces de lo más corriente- y lo trasladáramos con ese incremento de 24 veces a los tiempos actuales, debería ganar hoy la cantidad de… (¿Nadie tiene tambor ni siquiera pandereta?) 1.920.000 pesetas mensuales –jejeje y sin convenio ni nada- que convertidas en euros son 11.500 y sin la calderilla.
La pregunta es: ¿Alguien gana eso hoy? Ya sé que me contestaréis que no, ni por asomo. Otros me recordarán el salario mínimo interprofesional (645 €), que es el que están recibiendo y otros dirán que gracias gobierno “maravilloso” por aprobar una ayuda de 400 € a los que ya no tienen ni paro ni ayuda ni donde caerse muertos. ¡Ah! y sólo 6 meses.
Ya está. Esto son notas para la reflexión y no quiero subir más escalones –por la artritis- pero añadiré que podemos hacer otro ejercicio comparativo y ver la diferencia entre los costes de energía, agua, telefonía, alimentación, etc. en los mismos períodos. Y así veremos como nos hacen re-flexionar (entiéndase como volver a flexionar), que es a lo que nos tienen ya muy bien acostumbrados.
Ahora vas y lo cascas.

Muy enfadado